Qué te dice la regla

Para el mundo, el día que le baja la regla a la mujer es un día más. Sin embargo, para muchas mujeres este día NO es un día más.

¿Cómo es para ti el día de la regla? ¿Como un día más, como un día feliz, quizás un día triste, doloroso, mega-super-hiper doloroso, un día sensible?

El día que te baja la regla puede ser un gran día, ¿no? Un día feliz porque confirma aquello que querías confirmar. Que no estás embarazada. ¡Bien! O por el contrario, una mala noticia, confirma algo que no querías confirmar: no estás embarazada. Relájate que vendrá.

La regla: días sensibles

Para muchas mujeres, el día que te baja la regla (periodo, menstruación, ha venido mi prima la pelirroja, estoy en mis días…) es un día especial. Es un día sensible.

Tu útero, que muy aplicado él, se había dispuesto para concebir un nuevo ser sin consultártelo, sin preguntarte si quiera si querías o no, y como era que no, de repente se desprende del “algodoncito” que con tanto esmero y mimo había preparado para la causa (del endometrio), y es cuando literalmente te desangras (la regla).

cómo afecta la regla al trabajo

Sí, se desangra y tiene que ser un día normal. Pues ME OPONGO. No, el día de la regla no es un día cualquiera. Esos días los niveles en sangre de tus hormonas oscilan más que un yo-yo, te encuentras sensible, quizás triste, con necesidad de afecto, más cansada, dolorida, con retención de líquidos, las piernas hinchadas, dolor de cabeza, etc., etc., etc.

Los síntomas de la regla varían de una mujer a otra, puedes tener algunos de ellos o todos a la vez. Pero lo que sí tenemos en común es el (de) sangrado que usualmente no pasa desapercibido.

Tu pareja: el pacto no escrito

Yo tengo un “pacto no escrito” con mi novio (pincha aquí si quieres leer sobre paranoyas con los novios). Cuando estoy con la regla me corresponde por derecho más mimo, más volubilidad en el carácter, la concesión de caprichitos en plan: -anda, tú haces la cena y me apetece cenar patatas fritas como las del Foster-. Es un cielo sí (cuando quiere).

Con frecuencia pienso, <<si yo tuviera una empresa, declararía el primer día de la regla libre para las mujeres>>. Sin embargo, luego no soy igual de condescendiente conmigo misma. Trabajo en mi proyecto y ese día, EL día, me sigo auto exigiendo y dándolo todo aunque no me encuentre en condiciones.

Ayer me di cuenta de esto, y me dio qué pensar…

STOP!!!

Creo que el hecho de estar más sensible, con algo de tristeza o melancolía, con dolor y pesadez, nos hace una invitación a frenar nuestro ritmo frenético en la carrera. La regla te dice stop.

En la carrera de ser súper mujeres, estar siempre guapas, siempre listas, la casa perfecta, siempre sonriendo, la pareja, los hijos, la familia, el trabajo, la comida, la plancha, el perro, el gato, el coche en el taller, el pago de internet-extra-plus, organizar el cumpleaños de tu cuñada, la despedida de tu amiga, el presupuesto de la casa, el ahorro, ¡STOOOOOP!

Stop. Esto es lo que viene a decirte la regla. Eso es lo que te dicen esos sentimientos. Te habla de que estás en todo menos en ti, de que hace tiempo que NO te escuchas a ti misma, de que te dejas en último lugar. Y voy a decirte una cosa. Si tú no estás bien para ti, no puedes estarlo para nadie más. Las máscaras se acaban cayendo.

tomate tu tiempo el dia de la regla

Si tú no te atiendes, si tú no te permites UN DÍA ocuparte de ti misma, de ver qué necesitas, qué está fallando, porqué te estás sintiendo triste, de ver cuáles son tus sueños y en qué momentos los dejaste atrás, si tú no te das lo que necesitas, NADIE lo hará por ti. Porque solo tú sabes lo que necesitas y cómo lo necesitas.

Concédete tiempo para ti

Así que mi invitación es, si ese día te sientes triste o más cansada de la cuenta por la regla, que te retires a tu habitación, que pidas espacio, que desconectes el móvil, que hagas saber que ese día, ¡UN DÍA!, no estás para los demás, estás para ti.

Estás para dejarte sentir, que venga lo que tenga que venir, llorar lo que tengas que llorar, comer lo que tengas comer, escribir lo que tengas que escribir y llamar a quien tengas que llamar.

Tu Yo te lo agradecerá y verás cómo después de dejarte sentir aquello que haya venido a “hablarte”, y después de procesarlo (llorarlo, aceptarlo, meditarlo, compartirlo, gritarlo…), vuelves a tu centro y un sentimiento de paz llena el espacio que ocupaba antes la tristeza y el dolor.

Así que a partir de ahora, cuando te llegue la regla dile: ¡bienvenida! Gracias por estar aquí.

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Ámate,

Maria del Mar Mediterraneo

 


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