No le mendigues a nadie. Aprende a VALIDARTE [en 3 PASOS]

¿Quieres que los demás te tomen en serio y te validen?

¿Te estás disculpando a cada rato?

¿Acabas cediendo y justificando al otro?

Validarte a ti misma es dejar de quitarle importancia a tus sentimientos.

Es dejar de decirte a ti misma <<bueno, quizá no ha sido para tanto, puede esté exagerando, no le diré nada>>, <<me ha gritado porque está muy estresado, no tengo que tomármelo tan a pecho>>, <<si le digo algo se enfadará, y seguramente yo esté muy sensible, así que mejor lo dejo pasar>>.

Esto es no validarte a ti misma, es quitarle la importancia a cómo tú has sentido y no actuar en consecuencia reclamando tu postura, y en su lugar, venderte por la satisfacción del otro. No validarte a ti misma es quitarte tu propia importancia.

No validarte a ti misma ni a tus sentimientos te mantiene en un estado desempoderado. Un estado en el que cedes tu importancia y bienestar al otro, para acabar sintiendo que es el otro el que no te da tu importancia, que no te valora.

Querida, a estar alturas de la vida ya sabrás que muy poca gente te va a regalar algo. Si algo quieres, tienes que ir tú a por ello y dártelo tú. Sí, también con tu pareja, con tu padre o con tu madre. Sí, y sobre tu importancia, merecimiento y validación. Validarte a ti misma.

La validación es uno de los primeros pasos en el camino de tu sanación emocional.

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Igual que un adicto no puede curarse hasta que reconoce y acepta su adicción, es difícil que una persona sane sus heridas emocionales sin no acepta que se ha estado desmereciendo a sí misma hasta el momento (validando más los motivos y las emociones del otro por encima de las suyas propias), y comienza a dar crédito y validez a todas las emociones que ha estado sintiendo durante años.

Todo comenzó…

No validarte a ti misma tiene una función adaptativa, es decir, tiene la función de tratar de protegerte. Sin embargo, bien te sirviera cuando eras pequeña (cuando aprendiste este mecanismo de adaptación), hoy en día te causa más sufrimiento que beneficio.

No validarte a ti ni a tus emociones cuando justificas a la otra persona por sus acciones o palabras por encima de cómo tú te hayas sentido con el fin de evitar un conflicto. De alguna manera sientes que si te enfrentas a esa persona vas a salir perdiendo, te va a abandonar o te vas a quedar sola, y la parte de tu cerebro que vela por tu seguridad trata de impedir esto a toda cosa, y para ello inhibe tu deseo o tu necesidad. En otras palabras, te inhibes a ti misma.

Esto es muy frecuente en la relación de las mujeres con los hombres, ya sea con el padre (figura de protección, seguridad y autoridad) o con la pareja (se aporta el mismo rol a la pareja que se tuvo con el padre).

¿Y qué pasa contigo? Que te haces daño, y mucho. Date cuenta cómo digo <<te haces daño>>, y ha sido a propósito, no me he equivocado. Porque eres tú quien se quita el reconocimiento a sí misma y priorizas al otro por delante de ti, aunque esto sea en el fondo un mecanismo de búsqueda de seguridad. ¿Quién no se está valorando aquí?

Cómo empezar a validarte y valorarte

1- Empezar a validarte es mirar cómo te has sentido ante lo que el otro ha hecho o dicho, y darle su importancia, darte tu importancia; porque la tiene, porque la tienes.

Mirar y reconocer el dolor que se ha causado en ti, y primero darle tú su espacio, para mirar eso, darle su reconocimiento, su validación.

Es validar y dar importancia a tu sentimientos (y a ti misma) por encima de los sentimientos del otro (de ti mismo).

Y esto está bien, al contrario de lo que puedas pensar no es egoísta, se trata de priorizar.

El auto-sacrificio en post del otro es una idea que nos vendió la cultura judeocristiana y que tiene la finalidad de volver sumisas a las personas antes los grandes poderes. Deshazte de esta idea, solo te hace daño. No hay nada más importante en tu vida que tú misma, porque es sin ti sin quien no puedes, en un sentido figurado y literal, vivir.

2- Hazte consciente de tu miedo de fondo.

Toma conciencia de cuál es el miedo que te hace invalidar tus sentimientos para no entrar en conflicto con el otro. Lo más habitual es un miedo a ser rechazados y a ser abandonados.

Como animales que somos, nuestro cerebro entiende esto como peligro de muerte, ya que como animales necesitamos la comunidad (la tribu) para sobrevivir (es nuestro origen como primates, y poseemos estos instintos dentro nuestra). Así que es complementa normal que te sientas así y que tengas estos miedos, si no, no serías humano, serías un robot quizá.

3- Pierde el miedo poniéndolo en práctica.

El miedo no va a desaparecer, es una emoción natural en el reino animal y su función es la nuestra supervenía. Estoy segura que me puedes das ahora mismo numerosas situaciones en las que hiciste cosas sintiendo mucho miedo, y la práctica te hizo que perdieras el miedo.

Por ejemplo, cuando tuviste tu primera cita con un chico sentiste miedo, incertidumbre, y aun así asististe a la cita, y después de 20 citas perdiste el miedo a quedar con ese chico (o chica).

Quizá tenías miedo a coger un coche y conducir, y lo hiciste la primera vez si miedo, y a base de practicar, ahora conduces con la misma facilidad con la que te cepillas los dientes.

¿Lo pillas? Es sentir el miedo y hacerlo a pesar del miedo. Y para esto se empieza con pequeños pasitos, unos a uno, comenzando por cosas pequeñitas e incrementando. Por ejemplo, ante el comentario de alguien, notar cómo te ha hecho sentir y expresándoselo a la persona, en plan: <<esto que has dicho me ha hecho sentir así, te pediría que no lo volvieras a hacer>>.

Si le importas realmente a esa persona, se tomará en serio esas palabras. Si no, tú tendrás que tomar medidas y determinar cuáles son las consecuencias, como relacionarte menos con esa persona, o aquello que sirva en tu mejor beneficio.

No empieces haciendo esto con tu padre, empieza con personas desconocidas, luego con compañeros del trabajo, amigos, y finalmente pareja y familiares. El asunto es ir practicando tu asertividad, siendo consciente de:

  • Cuál es tu emoción, validando y dándole la importancia que tiene.
  • Trasladando a la otra persona tu petición. Que no lo vuelva a hacer o que no te habla a ti de esos asuntos.

Puede que llegues a pensar o que te digan que eres muy sensible, que no se te puede decir nada, y la respuesta es SÍ, ¿y qué?

Por si no lo sabes existen las personas PAS (personas altamente sensibles) y somos personas que tiene una gran sensibilidad y les afecta con facilidad y profundidad los altibajos que tienen con las personas con las que se relacionan.

Yo soy una de ellas.

Tienes que saber que no estamos defectuosos ni nos pasa nada malo. Por el motivo que sea, tenemos una mayor sensibilidad que otras personas y las otras personas no son las responsables de cuidaros y tratarnos bien.

Somos nosotras las que estamos a cargo de nosotras mismas, y por lo tanto somos nosotras las encargadas de poner nuestros límites a los demás, de cuidarnos y de proveernos un ambiente seguro para nosotras.

Si esto no le parece bien a la otra persona o no le gusta, tiene dos opciones, aceptarlo porque te quiere, o no aceptarlo e ir quedándose cada vez más fuera de tu vida por no respetarte a un nivel fundamental.

También puede que te encuentres con personas que te digan cosas tipo <<pero qué delicada eres>>, <<hija, pero si no se te puede decir nada>>, <<¡ya estás otra vez exagerando!, no te lo tome tan a la tremenda>>.

Tienes que saber que esto es un comportamiento típico de persona tóxica, y que no quiere decir que el problema lo tengas tú, el problema lo tiene la otra persona que ve cómo está perdiendo su poder de manipulación sobre ti al tú establecerle lo límites de lo que para ti es aceptable.

Si quieres aprender a valorarte mira este vídeo.

Ámate Siempre,

 

Maria del Mar Mediterraneo

 


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