amarte a ti mismo, a uno mismo, amarse

 

CÓMO AMARTE A TI MISMO: MÉTODO HOLÍSTICO – PARTE 2

Mira Cómo amarte a ti mismo: Método holístico – Parte 1.

 

Tu mente

Tu mente es tu herramienta. Tú no eres tu mente. Tu mente es la herramientas que puedes usar a tu favor si sabes cómo usarla, o que puede jugar en tu contra si no conoces cómo manejarla y permites que paste como una cabra loca por el monte. Es una herramienta de doble filo.

Si tu mente toma el control de tu vida, se basará en sus aprendizajes pasados y sus razonamientos lógicos, dejando de lado a tus emociones, tus deseos y a tu ser, creándote, sin ser mal intencionado, más sufrimiento. Y esto te aleja de amarte a ti mismo.

 

Meditación

Gracias a la meditación puedes vivir la experiencia de separación de tu mente y entrenas la capacidad de observarla, de ver cómo funciona y se mueve yéndose una y otra vez al pasado a revivir cosas que ya pasaron, y al futuro tratando de anticipar y estresándose y provocándote ansiedad.

La meditación es una excelente técnica en la práctica de amarte a ti mismo.

Es tu mente la que te causa todo lo que te pasa (y no los otros), por cómo interpreta lo que sucede y lo que otros hacen. Y tú no eres tu mente.

 

Pensamiento positivo

Con tu mente, tu actitud y tu ánimo creas tu vida. Aquello que creas será cierto, no porque sea cierto intrínsecamente, sino porque tú lo crees (y esto lo hace cierto). Si crees que puedes hacer algo lo harás, y si crees que no puedes hacer esa misma cosa no lo harás. Si crees que puedes amarte a ti mismo lo harás, si crees que no puedes amarte a ti mismo no lo harás.

Esto lo anunció Henry Ford en su famosa frase de “tanto si crees que puedes como si no, en ambos casos tienes razón”.

Trabaja tu pensamiento positivo estando atenta dónde está tu mente, qué rumia, si pasado o futuro, y llévala cada vez que te percates al momento presente, a tu cuerpo, cambiando la sintonía de tu mente a positiva, motivadora, en sintonía de amarte a ti mismo.

Al principio cuesta esfuerzo, pero como todo, cuanto más lo practiques más sencillo te resultará amarte a ti mismo.

El pensamiento positivo no es falsedad, no quiere decir que obvies o borres tus emociones, el día que estés triste estás triste y ya está, y vives esa emoción, o enfado o tal. Pero cuando no estés en ninguna de esas emociones, sintoniza tu pensamiento positivo.

Hacer el cambio de pensamiento tomando conciencia de dónde está tu mente está en tu mano. Esto vale para cómo te hablas a ti misma, cómo te criticas y de qué manera tratas a tu cuerpo.

Cambiando este diálogo por otro más amable, empiezas a tratarte con cariño, amor y respeto, y ya no consientes que nadie te trate de otra manera. Empiezas a amarte a ti mismo.

 

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Compasión

Ten presente en todo momento que estás aprendiendo, que es algo nuevo, y que no lo harás perfecto a la primera. Es algo nuevo que estás introduciendo en tu vida, es el hábito de amarte a ti mismo.

Además, la fuerza de tu dinámica te llevará una y otra vez a tu patrón de pensamiento de siempre, cuesta tiempo, esfuerzo y constancia.

Mírate como a una niña pequeña que está aprendiendo. No se te ocurría regañarle, gritarle, criticarle o hablarme mal a un bebé cuando se cae cuando está aprendiendo a andar. En esto de amarte a ti mismo nadie nunca te enseñó, y estás a prendiendo ahora, entonces háblate como a una niña pequeña que está aprendiendo y de paso desarrolla la paciencia contigo misma. El mayor acto de amarte a ti mismo es amar a tu niño interior.

Enhorabuena, porque te estás haciendo cargo de ti misma. Toma responsabilidad de tu mente, tú eres la única que la tiene, así que hazte cargo de ella.

Perdónate por tus errores amándote a ti mismo, y perdona a los demás.

Repítete que lo haces siempre lo mejor que sabes, y que estás aprendiendo, que equivocarse en humano (lo no humano es no equivocarse, y además, quien no se equivoca no aprende) y trátate con compasión.

No te juzgues ni te critiques, esto es veneno que te bebes tú solita. Trátate con amor, con compasión y paciencia como tratarías a una niña pequeña, porque de hecho, es a tu niña interior a quien le estás hablando. Los errores no existen, solo existen aprendizajes.

Celebra la vida, y cada pequeña cosa que te suceda. Celebra y comparte con los que te quieren.

 

Cuida el lenguaje que utilizas

Cómo te hablas es una muestra irrefutable de si te estás amando a ti mismo o no.

Aunque no lo creas, refleja cómo está programado tu subconsciente, y si cambias tu manera de hablar también cambiarás tu programación. Evita insultarte (por Dios santísimo!) y háblate con amabilidad.

Ponte a salvo de esa parte de ti que te critica, te condena y te menosprecia (que aprendiste de tus mayores cuando eras pequeña). Pon atención en cómo hablas de ti misma. Tampoco permitirás que nadie te hable así, corrígeles.

Ámate Siempre,

 

Maria del Mar Mediterraneo

 


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