[4 PASOS] Aprende a controlar TU MENTE

¿Te gustaría poder controlar tu mente?

¿Tratas de ser positiva contigo misma, de hablarte en positivo y animarte a ti misma durante el día?

¿Piensas que si te repites a diario tu lista de afirmaciones ya estás siendo positiva y utilizando tu mente a tu favor?

Pero suceden cosas que no te gustan en tu vida y piensas que el pensamiento positivo no funciona, que por más que lo aplicas no consigues totalmente lo que quieres y siguen pasando cosas que no te gustan en tu vida. No estás controlando tu mente.

Y, ¿qué estás pensando cuando aparentemente no estás pensando en nada? Ahí está el quid de la cuestión, en ese momento es cuando tu mente campa a sus anchas y vuelve (como la cabra que tira al monte) a sus antiguos patrones (negativos o no) de pensamiento.

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¿Tú quién eres?

La mente es una herramienta, tú no eres tu mente. Si practicas meditación (o mindfulness) como casi siempre repito en mis videos, ya sabrás esto a un nivel experiencial; si no, lo acabarás experimentando con el tiempo.

Creer que eres tu mente es solo una identificación, igual que puedes identificarte con tu nombre, tu nacionalidad, tu profesión, etc. Igualmente, tú no eres tus emociones ni tu cuerpo.

Tu cuerpo es el “lugar físico” que habita tu alma en la Tierra, tu mente es el software o programa que tienes para manejarte en este planeta, y tus emociones son el lenguaje de comunicación de tu alma (tú mismo) con otras personas y con tu entorno (a mí me costó reconocer lo de mis emociones).

Tú eres mucho más que eso, eres la conciencia que se hace consciente de sí misma. No por esto son dignas de desprecio o desaprobación, ellos lo hacen siempre lo mejor que saben según las experiencias de vida que has tenido.

Entones, ¿usas tu mente como tu mejor aliada o como tu pero enemiga?

¿Tú controlas tu mente o ella te controla a ti?

Te anticipo ya, que el estar “pendiente” (observando) tus pensamientos para dejar pasar los que no quieres y enfocarte en los que sí quieres, es una práctica espiritual.

Tu mente (su software o programa) se programó en tu casa con tus padres (o cuidadores), es decir, absorbió el programa que tus padres tienen.

Esto es una cuestión de supervivencia de nuestra parte animal, ya que como animal, tus padres llevan viviendo en el entorno en el que has nacido muchos más años que tú, y lo que ellos te traspasen lo necesitarás para sobrevivir.

Esto está muy bien como animales, pero ya no somos puramente animales (tenemos consciencia y raciocinio) ni vivimos en entornos inseguros e inciertos en los que nuestra supervivencia corre peligro a cada rato.

Sin embargo, nuestra mente sigue operando así, sin control. Tú como ser consciente, puedes intervenir en esa programación automatizada y controlar tu mente.

Tu programa mental (tu mente) puede contener creencias heredadas tales como “hay que esforzarse mucho para ganar un poco de dinero”, “la vida es muy dura”, “en el matrimonio hay que aguantar”, “no se puede confiar en nadie”, “_______ (añade una tuya)”.

Estas creencias fueron absorbidas de tu entorno cuando eras pequeña y todas ellas configuran hoy tu realidad; de manera que verás evidencias de ellas en tu vida y será cómo vives tu vida.

Lo contrario también es cierto, ya que también hay gente que gana dinero sin esforzarse mucho, tienen una vida fácil o no aguantan nada en el matrimonio. ¿Ves cómo ambos lados son ciertos? ¿Y de qué depende? De tus creencias.

>> Si te interesa trabajar el cambio de creencias para cambiar tu realidad déjamelo escrito en los comentarios y te haré un vídeo sobre esto.

Tenemos que llevarnos cuidado con algo.

El desidentificarnos de la mente pude hacernos percibir a nuestra mente como un “enemigo” ya que repite de manera automático creencias y programaciones aprendidas que no nos gustan, y puedes entrar con facilidad en una lucha interna por tratar de domesticarla peleándote con ella en un intento de controlar tu mente.

En este punto llevas las de perder, porque esa programación de tu mente es la que configura tu inconsciente y constituye el 97% de tu cerebro. Tu consciente solo es el 3%. Está claro que pelearte con ella no es el camino hacia controlar tu mente.

¿Cómo controlar una mente que te perjudica sin actuar contra ella ni convertirla en tu enemiga? Esto es totalmente contraproducente, porque es como tener al enemigo en tu propia piel.

La solución es como con un niño que se porta mal. Lo que realmente está necesitando ese niño “malo” es amor, atención de calidad, cuidado y nutrición (física y emocional).

Lo mismo sucede con tu mente.

Se merece que le dediques la atención que necesita para que no actúe como una cabra loca por el monte, y con la práctica de la meditación la relajas y se siente mirada, alimentándote con alimentos que nutren realmente a tu cerebro (como frutas y verduras frescas), prestando atención a tus pensamientos para ver en qué se enreda tu mente, y darle las gracias gentilmente por traerte esos recuerdos que un día fueron importantes en tu vida, y la guías con amor, como si trataras con  un niño, hacia pensamientos que sí deseas para mostrarle cuáles son los pensamientos que sí deseas repetir en tu mente (los que sí te beneficias). Y hacer esto es tratar a tu mente con amor, es tratarte a ti con amor y respeto.

Cómo controlar tu mente en 4 pasos

1- Toma conciencia de qué estás pensando, de cuáles son tus pensamientos para llegar a controlar tu mente.

Esto lo entrenas con la práctica de la meditación. Cada vez se hace más evidente para ti cuál es el contenido de tu cabeza en cada momento, automatizas el prestar atención a tus pensamientos.

2- Toma responsabilidad sobre esos pensamientos de manera compasiva, con amor, como si le hablaras a un niño pequeño que está aprendiendo, sin exigencias ni reproches ni sentirte mal, simplemente redirigiendo con paciencia y compasión para lograr controlar tu mente.

Reconoce como importante lo que tu mente está pensado, ya que lo estaba pensando por algo, porque en algún momento fue algo importante para ti, no lo rechaces, simplemente acepta que algún momento lo fue.

Así la mente afloja sus resistencias a la hora de ser controlada.

No los juzgues como buenos o malos, solo es contenido que tu mente está repitiendo. Trata de comprender por qué tu mente trae ese pensamiento, en lugar de ponerte a favor o en contra de él, para llegar a controlar tu mente.

3- Reconoce y valida tus pensamientos.

Hazle saber a tu mente que comprendes porqué tiene esos pensamientos, por ejemplo, si tu mente se pone en el peor escenario y tiene pensamientos catastróficos, no le digas “sí, tienes razón, es probable que eso pase”, me refiero a que le digas, “entiendo que pienses así, sientes incertidumbre y quieres prepararte para lo que pueda pasar”.

4- Después y solo después de que has acogido, reconocido y aceptado a tus pensamientos, guía a tu mente amorosamente a enfocarse en algo que sí deseas en tu vida.

Esto es realmente controlar a tu mente.

Para llevar a cabo este proceso, un buen truco es imaginar a tu mente como algo fuera de ti, y envolverlo imaginariamente con una esfera de un color bonito para ti, uno que te inspire armonía y tranquilidad.

Tu mente necesita “sentirse” vista, aceptada, reconocida y amada para que pueda dejarse guiar hacia otro lugar (exactamente igual que a las personas nos sucede, somos de la misma naturaleza) y puedas llegar a controlar a tu mente.

Tu propósito no es “arreglar” tu mente, sino ver, reconocer, aceptar, amar y guiarla, y así, habrás controlado a tu mente.

Mira el artículo relacionado: ¡Al cuerno lo que piensen de mí!

Ámate Siempre,

 

Maria del Mar Mediterraneo

 


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